jueves, 18 de abril de 2013

Divididos

Era de madrugada cuando salíamos del cine, la sesión golfa de un viernes como otro cualquiera. Carla estaba tranquila pues reposaba parte de su rostro pegado a mi hombro, agarrada a mi brazo por primera vez, como si estuviésemos suspendidos ante un precipicio y fuese el único lazo de sujeción anclado a la tierra. Empezábamos a conocernos, con un cuidado y formalidad anticuada, sin prontas diligencias ni altas velocidades para no atraer al vértigo. A la salida del cine, y lejos de cualquier ruido, la luna llena se bañaba derramándose en luz clara, nítida y brillante. Rebotaba sobre la explanada el eco de nuestros pasos, al aproximarnos a un descampado que servía de aparcamiento. Todo el día había pasado en armonía, acorde al equilibrio de los acontecimientos. Empezaba a ilusionarme, comenzaba a soñar despierto.
Una vez en el coche comentamos algo del argumento de la película. Una trama conseguida del género del terror, aunque distraída, fue lo suficientemente larga para provocar estrés. Tanta tensión sin descanso, de sobresalto en sobresalto, temor tras tanto terror, estado de rigidez a cada minuto, presiones emocionales a cada segundo. El brazo salió un poco perjudicado tras los apretones de mi compañera, una puerta que chirría, ventanas que crujen, un grito escalofriante, sucesos estériles fundidos entre fondo negro...
Tras pararnos en un semáforo, giré el rostro para contemplar el suyo y preguntarle algo que me intrigaba de la película, pero con cierta ironía:
- ¡Carla! ¿Quedarse suspendido en sueños, saliendo de tu cuerpo con conciencia, la suficiente para ser recordada, tiene que ser una pasada, verdad?
A Carla se le escapó una sonrisa burlona. Miradas entrecruzadas. Ojos verdes intensos, atentos y penetrantes. Pupilas que rivalizaban en hermosura a las profundidades de los lagos. Su iris helaba a cualquier sentido. Ágiles las respuestas. Su cabello, brillante como el negro azabache, duro e intenso. Su perfil oculto, jugueteaba entre las sombras de la ventanilla, silueta ágil entre contrastes de luces tenues. Caprichosos aros de luz, reflejos que se filtraban hacia el interior, al paso veloz de las farolas.
- Más bien debe ser desconcertante. La verdad es que todavía sigo inquieta. Para un momento y piensa que de estar en un placido sueño en menos de un chasquido nos vamos por ahí de paseo, sin haber tomado una decisión consciente, la verdad que no deja de ser preocupante. Sería quedarse sin libre albedrío. ¿Verdad?
Carla llevaba razón, la verdad es que verte a ti mismo suspendido en el espacio y que tu cuerpo continué, como si nada, en esa morbosa modorra, no podía dejar a nadie indiferente. Mientras la razón crea esa cierta desazón de la que Carla me comentaba, recordé que alguien dijo alguna vez: “el poder de la razón crea sus propios monstruos”. Preguntas sin respuesta. Intentaba aparentar seriedad, sin trascender más la conversación, aunque no hablaba del todo de veras. Me tenía calado, por eso solo me siguió el juego, como tal cosa.
- ¿Sabes? Estoy pensando como hacer un viaje de esos. ¿Como seria? ¡Como llegar a un restaurante exótico y pedir un viaje astral, a la carta, y para esta noche por favor! Miraré en Internet como va este tema y trataré antes de dormirme de ponerlo en práctica. ¿Que te parece?- Una mueca leve se me escapó, desde la comisura de los labios.
-¿Un astral de esos no? Apropiado al menú del día y con el beneplácito del chef-un guiño cómplice y empático acompaño a las palabras de Carla-. Parece como el que se toma una hamburguesa con queso, ¿ya sabes? Para algunas personas este es un tema muy serio. Luego no me vengas con: “¡Carla por las noches veo muertos!” Desde luego para encapricharme de ti, hay que andar por “el sexto sentido”-esbozo una sonrisa seductora, agradable.
Comenzando con tono festivo me convenía cambiar de página. Siempre es mejor un punto y a parte a tiempo que empalagar las situaciones.
Dejé a Carla en la puerta de su casa, con beso furtivo, preludio con signos de comienzo. Aquella noche había acabado. Me disponía a entrar en mi cama, con el baso de leche fría en la mesilla, como siempre, cuando tuve la última ocurrencia del día. Miré al portátil, intrigado, lleno de preguntas que aun no había conseguido disipar de mi mente, hurgando en la curiosidad. Me empape bien, leyendo con suma atención hasta que me atreví con un experimento.
-Primer paso: Cerrar los ojos, y tranquilizar todo tu ser.
-Segundo paso: Concentrarme en un punto fijo, a una distancia de metro y medio, dos a lo mucho.
-Tercer paso: Procurar que se levante el cuerpo pero sin moverlo. Que la energía que hay en tu interior tenga la intención de salir. Suspendiéndose la conciencia fuera del recipiente, al ejercicio y servicio de los sentidos.
-Cuarto paso: Sentir una electricidad estática que se transmite a forma de cosquilleo, picor y multitud de censores pequeños que se deslizan anárquicos entre las venas. Bullen cada vez más, prestos hacia el encuentro inesperado, hacia las incongruencias de la razón.
-Quinto: El momento clave. Punto más álgido del trayecto, la culminación del clímax. Palpar y probar intensamente con el acenso, la realización final del proceso, descifrar la clave tras el hecho consumado.
 ¡Caramba! Mi cuerpo se desplaza, se despega como un chicle anclado en tierra. Sensación de estar sumergido en un nuevo universo. Los músculos comienzan su estado de cansancio, agotamiento físico.
-Sexta: Despertar, abrir los ojos con escozor en los parpados, hormiguillo destemplado con sabor a desilusión. Parecía que no había pasado nada en absoluto.
-¡Pero! ¿Quien esta durmiendo hay? ¿Quien ha entrado mientras dormía?
-¡Pero! ¿Con quien hablo? Me pareció estar hablando con alguien tan parecido. Cuidado hay algo más que esta pensando en mi interior, a la par, pero con autonomía propia. ¡Horror! Sensaciones encontradas, al libre albedrío, siendo el mismo pero atrapado en dos, divididos a la vez. Respuestas a mis propias preguntas, llamadas desde el otro lado de mi reflejo, sombras dispares chocan contra el espejo del cuarto de baño. Ligero, ágil, flotando en atmósfera cero.
Acto seguido me aseo, intentando llegar a la tranquilidad, a esa normalidad más absoluta.
¡No, todo, todo, no esta como debiera! El vaho del agua caliente del grifo se impregna al espejo, dejándose ver algunas sombras que actúan a los movimientos de un reflejo, por cuenta propia, sin autoridad ni mando de mi consciente. Imagino que podría salir de mi interior un grito de chica, estilo “Saw”. ¡Que angustia! Broma macabra, sensaciones indeseables, que pueden salir muy caras.
¿Y ahora que? Habrá que pensar en ir a algún sitio, desplazarse con los sentidos, con efecto permanente, sin domino de la situación. Siento que estoy en dos cuerpos a la vez. Un verdadero dilema ¿Pero con cual de los dos quedarse? ¿Como cargar con tantos sentidos nuevos a la vez?
Pensemos que escribimos una historia. Ha de ser de un día cualquiera, con mañana de cielo limpio y claro muy soleada. Época la edad media. ¡Valla empieza la cosa a salir del revés! Despierto, es un amanecer lleno de humedad, bruma y niebla baja y espesa. Esto no es lo que había programado, maltrechas las primeras intenciones viajeras. Aunque si que parece la edad media. El olor a tierra mojada se mezclaba con la nieve suspendida en capas blancas, ayudando a suavizar los rescoldos de las brazas que rodeaban a unas murallas casi en su totalidad derruidas, en apariencia decrepitas. El ligero y ascendente humo que salía de las ascuas moribundas, los estandartes abandonados, los escudos maltrechos, todo indicaba no haber pasado mucho tiempo después de alguna catástrofe, batalla, acto violento o extremo.
Creía que solo necesitaba concentrarme, que todo estaría conseguido con solo desear donde querría encontrarme pero resulto no ser así, los actos no los dominaba ni eran vasallos a la vez de mis voluntades.
Una carreta enorme, gigantesca y vacía se alejaba por un camino estrecho, tirada por un par de bueyes sin nadie a su guía, como si conociesen de memoria su destino. Se adentraban en una vía arropada entre la arboleda que apenas dejaba filtrar algún reflejo, tonos sin brillo, marcas y huellas invadidas por el fango. Siguiendo el sendero opuesto al dejado por el carretón de madera, con paso lento contagiado del lúgubre y sombrío lugar, me iba acercando cada vez más a las murallas de una ciudad desierta, de la que no se oía nada, ni a nadie. El silencio era extremo, duro, compacto, firme y sólido. Hasta que despertó el silbido del viento, el aire cargado en humedad bañaba mi espalda. Eché un vistazo tras mis pasos, la estepa blanquecina, se dejaba sentir la corriente ligera, dulce tañido sobre los campos de trigo madurando para la siega, ondulados como un mar casi en calma, espigas flexibles y sinuosas, formas hinchadas por la brisa, deslizándose a manera de una danza, presagio a la tristeza. En un recoveco de la muralla, se entraba a una especie de cementerio, algo reducido, con una docena de lápidas, alineadas en dos filas simétricas, de a seis cada una. Fue curioso al fijarme en ellas, el no encontrar inscrito nombre alguno. Desde mi base donde me encontraba, se escalonaba de manera ascendente, recostada y empinada un palacio completamente desierto, casi en ruinas. Aprecié desde sus terrazas terminadas en columnas, una mirada vigilante, llamada instintiva. Una joven apoyaba su cuerpo menudo y ligero contra una de esas pilastras. Contemplaba inmóvil el fin de una ciudad perdida en el vacío de las sombras. Oculta tras un manto, cubierta desde la cabeza hasta los pies, sudorosa. Respiración abatida, desaliento provocado por una humedad bochornosa, repentina e insoportable. Se fue borrando lentamente su silueta, a la vez que se iba despejando la espesura de la niebla, el sol apenas conseguía hacerse un hueco entre las capas frondosas de la calima, hasta poder identificar a mi lado la silueta y el contorno de doce damas, similares a la joven de hace solo un instante. El trazo de sus siluetas, sus cabellos negros y rizados, caídos suavemente sobre sus delicados y finos hombros, hacían que no pudiera contemplar por completo sus rostros, aunque los sentidos me hacían presagiar que me encontraba muy próximo a Carla. Idénticas, como almas gemelas. Cada una portaba flores recogidas a su pecho, con pose de tristeza, amargura afligida presa del estado de ánimo. Pero no podía hablarle a ninguna, ni expresar movimientos propios y voluntarios ni por asomo. Daba la sensación de ser un espectador silente, para nada sosegado. Menos tranquilo aun estaría, al aclararse más y más la espesura de la bruma que permitía poder contemplar a una por una, desde la más absoluta nitidez de sus rostros, siendo estos más reconocibles, siendo respuesta clara de mis presagios. Posicionadas al frente de sus respectivas lápidas, como si a cada tumba les ligara un misterio universal. Algo que se escapaba a mi comprensión y que me tenía sujeto como una estatua a la tierra. Impactante fue encontrar que las doce tumbas cada una por igual contenían una misma inicial. Cual no sería el asombro provocado. El más vil de los espantos al descubrir en cada una de ellas las iniciales pertenecientes a mi nombre y apellidos.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Hafa Cafe

Natalia siempre tan espabilada, impulsada desde su interior por anhelos de incertidumbre los cuales no la dejaban quieta en ningún segundo. La sospecha inquieta, al acecho del reflejo de la adolescencia, acechando desde el silencio, llegando sin aviso, súbita e inesperada como un eclipse. Evasión de los presentimientos, tinieblas activas del subconsciente más receptivo sin ningún otro consciente donde poder apoyarse. Un bichito caprichoso, queriendo siempre saberlo todo, abuelo esto, abuelita lo otro. Aún recuerda las noches de porche, el césped húmedo, las galletitas de la sorpresa, desde aquel chalet a horillas del “Mar del Plata”:
-¿Abuelo por que brillan las estrellas? ¿Puedo coger una con mis manos?
- ¿Porque no Natalia? Agárrala con la mente, cierra los ojos, siente como entra la luz del sol tras el cristal y se queda atrapada en el salón. Sujétala Natalia, como una fruta escarchada en un amanecer del Mar del Plata en pleno invierno.
- ¿Abuelito, las estrellas son únicas, son como las personas, diferentes entre ellas?
- Son iguales desde la lejanía, dispares y distintas si las utilizas en los sueños, según para lo que las utilices en ellos. Porque las estrellas pueden ser fugases, pero nosotros dos seremos al lado de la abuelita eternos, desde el recuerdo no habrá distancias. Las estrellas son piedras de rosetas ardorosas y crepitantes. Nosotros somos polvo de estrellas, la luz que se filtra por entre las nubes su envoltura, nuestras esperanzas la cubierta impermeable bajo la lluvia, tus lagrimas los cantos de sirenas deletreados entre los surcos de tierra en pizarra viva.
Natalia a sus once años ya cumplidos miraba sin descanso esos luceros dejando correr su imaginación, al azar el destino, desde la imaginación estructurada, efecto a su pasión por la lectura. Eso le provocaba escapes de conciencia, entradas gratuitas a mundos imaginarios, con artistas estelares, príncipes de leyenda.
Recostada en el prado, en noche de abril, Natalia imaginaba de forma distinta las siluetas de varios cometas junto al amigo de siempre. Su abuelo, con ella nada severo, auque fuera un policía serio y disciplinado con toda una carrera de fama en irritable cascarrabias. El silencio la ayudo a llegar a la ensoñación de nuevas esperanzas, ilusiones creadas entre notas musicales de fondo, un hilillo anclado en alucinaciones propias de la edad, en los comienzos de los ochenta: “La luna sobre Tánger, velaba la noche de Ala cuando nos encontramos en el cavaré del Chellar. Cruzamos las miradas, te dije /Salam alekom/ pero el recepcionista nos dijo /At this moment no room/”. La magia de Aute se vio interrumpida por sonidos de sirena a lo lejos, “mientras unos policías perseguían a Alí Baba”. No muchos años después alguien te recordó “desnuda, bajo el cielo protector, tomando té, adormecida sobre tu chador”. Fue cuando te amaron por primera vez “en las terrazas del Hafa Café”. “Subimos monte arriba, por sendas de flores de azahar”, un príncipe en la colina, miraba a lo lejos el mar”. Te recordaron siempre, “desnuda bajo el cielo protector”, adormecida bajo el calor, entumecida al despertar, letargo al encuentro del primer amor, desde las terrazas de su corazón. Todo inundado por un “aroma de cuero a la menta con hasch”. Era tú príncipe desde ese rincón del café, por la ventana se filtraba el azul del mar como sus ojos, te observaba fijamente, sin pestañear, “se acerco a la mesa con ojos de vil seductor”, te cautivó, sonido de su voz, a mil llamadas distintas, golpeo firme sobre tus sentidos, atractivo hechicero escondido y tapado entre sombras de noche estrellada, al acecho del tesoro de tu inocencia.
Esos son los sueños de una diosa, de una niñita que luego sería por dentro de lo más hermosa. Natalia escribiría estos sueños un poco más tarde, despiertos y desarrollados todos los sentidos, en su diario de doce años, para mantenerlos por siempre en su recuerdo, para que no se le escapasen, al igual que se habla en la oscuridad al que uno ama, pero invisible, perdido en el tiempo. Como cuando las palabras del amor han sido retenidas demasiado tiempo, arrancadas se derraman una a una por el suelo, hacia la insidia y la hiel más dolorosa, quieta y fija, que se aloja solo en su frágil memoria. El adiós invisible, del príncipe amado, del único y verdadero amor que más tarde llego y marco para siempre la vida de otro, impregnado al suyo, único, indivisible a su persona, dos son uno, como aroma de marca cara, esencia de lo inasequible, encantos reservados al poder impagable para muchos. Martina Valentino fue su nuevo signo, lema de guerra, distintivo de la fama, masajes sin nombres, palabras de amante, fuego del cuerpo, brazas fuertes sin calor en el interior más profundo. Ya no había noches con estrellas. Las noches eran oscuras, y los astros fueron separados de las sombras, el crepúsculo fue arrancado al ocaso, la decadencia se esfumaba entre mentiras formuladas para si misma. Al final convirtió a muchos como sus carceleros de sus sentidos. Entre la flor de la ira, de nuestros propios sentimientos, paso drástica, al rotundo egoísmo de los pecados, llevados sin razón por el simbolismo de lo que realmente alguna vez amamos. Pero el tiempo cambia, los amores navegan hacia la brisa del Mar del Plata, perdiéndose hacia el infinito de la que una vez fue nuestra inocencia, la inocencia de la que fue presa un día, Natalia, hoy Martina Valentino.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Carta al Goya proteston.



LOS GOYA GUERREROS.
Cuando la mitad de una gala dedicada al reconocimiento del cine se ocupa a la política y a los recortes, llama mucho la atención. Las intenciones no quedan tan claras. Se pone en manifiesto más que nunca la indecencia, la falta de moral de los artistas españoles, anclados por siempre jamás en la falsedad y propósitos hacia el engaño de quienes los contemplan, los espectadores. Nada más empezar la gala la presentadora Eva Hache se dirigió al ministro de cultura preguntándole muy atenta: ¿Que tal tu familia?- Entre risas añadió- “No es una amenaza”.
El PSOE acusó a TVE de manipulación al esconder el rostro del ministro de Cultura durante toda la ceremonia, no me extraña, solo con esta presentación dan ganas de esconderse, sobre todo si te paras a pensar en la salud de tu familia.
Eva Hache cuando se ponga en este plan debería pensar en no ponerse la tira de vestidos caros que usted llevaba en la gala, pues hay gente en sus casas que la ven y se sienten mal al no llegarle al fin de mes ni para vestir a sus hijos. Mira bonita, coges un saco y te pones a pasarlo para que aporten una pequeña donación por asistente a la gala, para los desahuciados de los que comentas, y entonces ninguno podríamos decir nada ante tu demagogia de baratillo, ante tu clase de “El padrino” para estar presentando unos premios que no gozan de prestigio suficiente en Europa, debido a los chabacanos que los presentan quizás.
Convertir la fiesta de los Goya en un mitin político es un acto provocativo al insultar a la otra ideología que no comulga con los recortes, e igualmente con la política de este gobierno pero que no son de izquierdas. Pero igualmente no se trata de bandos, como los tratan aquí. Hay espectadores para todos los gustos, recordemos que al cine van los de una ideología o de la otra, no va puesto en la entrada, por tanto, la industria cinematográfica debe respetar unas ideas que no van a la sala. Hay que respetar a las personas que pagan y cumplen con su parte de disfrutar de esa película sin que los tengan que encabronar porque no son de ideologías de izquierdas. ¿Es que el espectador debe de pensar como el actor? La democracia ha pensado en vosotros en el derecho a manifestación, desde el gremio de trabajo al que pertenece. Tenéis vuestro sitio para hacerlo, pero confundir el momento es juego sucio.
Los recortes que anuncia Candela Peña y que le afectan en un paro de tres años, raya al ridículo al querer hacer solo responsable al partido en el gobierno. ¿Porque no te dieron trabajo los dos primeros años con Zapatero? ¿Porque no los denunciantes antes estando en Cataluña el PSC y en Madrid el PSOE? Pues llevabas tres años en el paro. Te recuerdo Candela Peña que ya se le recorta al cine con el ministerio de cultura socialista. En los ocho años de mandato socialista, en la gala de Los Goya solo se hablaba de cine, para entonces ya había más de cuatro millones de parados en este país, pero entonces no pasaba nada, todo estaba bien. Para recortes, como para política, el hacha de guerra estaba guardado cuando gobierna un partido de izquierdas y la pipa de la paz mejor que estuviese encendida y para todos, no eran momentos de reivindicar nada, por muy mal que se encontrara ya la cosa.
Pero encima la academia del cine esta dirigida por la ineptitud y la incompetencia de sus funciones, al final, el lío de los sobres dejó en segundo plano al Sahara de los Barden. Su tono ácido y mordaz, su aluvión repetitivo de criticas al gobierno, el aplauso rabioso de la mama de la saga Barden, después de que su hijo se dejara a si mismo en evidencia, reclamando esos hospitales que no hay en el Sahara, esas escuelas que sufren restricciones en España y algunas se cierran, y que en el Sahara no se pueden cerrar pues no tienen.
La Sñra Barden lleva una pegatina en la solapa a favor de la sanidad pública, se le cae una lágrima cuando escucha a su hijo comentar de la falta de hospitales en el Sahara, para que nazcan bien los niños, y luego su nieto, el hijo de este que habla y habla levantando el Goya a emoción pelada, se le alquila una planta entera de un lujoso y privado hospital de EE.UU en atención y cuidados para su nacimiento, como pocos bebes encontraran al nacer tantas atenciones para el solo. Mira Barden y compañía, con el imperio que habéis hecho en la etapa socialista, con lo que os ha ayudado la izquierda en promocionaros y llegar tan lejos en fama y fortuna en la vida, os juntáis en familia y abrís un hospital en el Sahara, con hermanos, tíos y primos que viven de esta industria, no solo el actor, ponéis un fondo común y ala, a ayudar al Sahara. De paso, podemos llevar a Penélope Cruz a ese hospital del Sahara para su próximo estado de buena esperanza, en lugar de la clínica de lujo para dar a luz a esa criatura que es igual en derechos a un niño a punto de nacer en el Sahara y que no tiene hospital para nacer, sobre todo según vuestra ideología, ya que las derechas en esto no se fijarán nunca, porque son menos humanos que vosotros claro que si, pero al final hacen lo mismo.
Al señor Barden hay que recordarle que vive en Miami, donde parte de tu servicio, el que te sirve ¿sabes?, pues parte de el está formado por exiliados políticos cubanos sin posibilidad de volver a casa, no como tu que si que apoyas al comunismo de Fidel Castro. Luego por ironías del destino, Cuba ganó el premio a la mejor película latinoamericana, y mira por donde las criaturas al recogerlo reivindicaron su derecho ha poder hacer más y mejor cine, con más libertad, ya que sin apenas medios llegan al mundo con buen cine, con su esfuerzo consiguen premios, sin miramientos del estado y sin donde poder agarrarse los productores de este país, estos si que no saben de subvenciones como aquí y con la boca bien cerrada, anda que se les iba a ocurrir a los cubanos hacer una gala política como aquí, y con el comunismo en una democracia camuflada como tienen.
A la señora Maribel Verdú habría que decirle ante este gran y honorable apoyo a los desahucios que dos años antes estaba ella haciendo campaña y vendiendo su imagen con el Corte Ingles, un claro exponente al capitalismo patrio, con cierta entidad bancaria, anunciando precisamente hipotecas, hablándoles de gastar dinero sin freno, justo a aquellos que hoy no pueden desgraciadamente hacer frente a los pagos y que pierden sus casas al verse atraídos en su día ante su magnifica interpretación de tales hipotecas.
De paso a parte de reivindicar y pedir tanto al estado, los Barden, los Banderas, Jordi Moya, Paz Vega, directores, productores, tan de izquierdas, quejándose tanto por los más desfavorecidos, es curioso que todos vivan fuera del país, con buenas casas en España, para el veraneo, con bienes de alto nivel en nuestro país, pero viviendo en Norte America la mayoría, sin pagar impuestos aquí pues su residencia no esta aquí. Lo mismo os dotáis a vosotros mismos a tener más prestigio en vuestras llamadas a los otros, dando ejemplo no solo con el verbo y la palabra, contribuyendo con parte de los bienes que os ganáis con el sudor de la frente, para que el mundo sea mejor para todos.
El día que paguéis más impuestos en España, las bases imponibles serán más amplias, las recaudaciones podrán corregir el déficit público, que luego solo nos acordamos de Barcenas y su dinero en Suiza. Cuando más de uno de estos lo tiene igual, o en Andorra, Gibraltar, etc, etc... Cuando todos pagasen sus impuestos, y sobre todos los que más exigen y luego no ayudan nada, como estos actores millonarios, que son los que recogen premios y solo piden a los gobiernos a los que no aportan nada. Ese día, se podría exigir al ejecutivo sin caer en la demagogia teatral del artisteo barato de este país, ayudando al resto de los ciudadanos que tan mal lo están pasando, para que bajaran los impuestos y muchas cosas más que tienen en la más calamitosa de las miserias a muchas familias, que además del Sahara, lo están pasando tan mal en España.
Habría que recordar que en Francia con un gobierno socialdemócrata hay un ejemplo en Depardieu. Nuestros artistas no se van a Rusia como este señor. No ellos van a un país que criticaban con el “no a la guerra” y si que apoyan con sus impuestos en su política internacional, viviendo allí y antes de que llegaran los demócratas con Obama.
Si queremos hacer país, con moral decente, haciendo política en una gala del cine, habrá que ser consecuente y responsable con sus actos, dando ejemplo y siendo ejemplar. Porque no lo sean los políticos no han de serlo igualmente los actores de cine. Si es así, entonces se quedan a la misma altura de indecencia que Barcenas, o cualquier político al que achacar que se aprovecha del bien del ciudadano en un estado de derecho y de plena democracia. No solo cansan a la sociedad estos políticos, con el coro del ministro Montoro y sus gracietas, pues hay coros para rato y no son del gremio de la política, sino de las artes cinematográficas que nos representan en el mundo. Me preguntaría cuantas subvenciones se siguen dando en crisis al cine. ¿Son los artistas que trabajan los que viven de los impuestos de los demás? Montoro no sabe quien tributa en este país, y con ello se echa estiércol a su propio traserillo. Más si cabe cuando Esperanza Aguirre dio una ayuda de casi el 100% a la película Sangre de Mayo, por no comentar más proyectos del séptimo arte que si que subvencionó el PP. ¿De eso no habla el director de la academia del cine? ¿No interesa verdad?

jueves, 14 de febrero de 2013

De amor y sueño en el Hafa Café



Bueno un día señalado para los amantes, de todo tipo, de todas las clases, quizás también podría serlo cualquier amor, pasional o sin pasión, amor de compra venta, cariño tras el afecto de la avaricia, querer por afición, arte oriental perfeccionado por la maestra de los sentidos. Natalia siempre tan espabilada, impulsada desde su interior por anhelos de incertidumbre los cuales no la dejaban quieta en ningún segundo. La sospecha inquieta, al acecho del reflejo de la adolescencia, acechando desde el silencio, llegando sin aviso, súbita e inesperada como un eclipse. Evasión de los presentimientos, tinieblas activas del subconsciente más receptivo sin ningún otro consciente donde poder apoyarse. Un bichito caprichoso, queriendo siempre saberlo todo, abuelo esto, abuelita lo otro. Aún recuerda las noches de porche, el césped húmedo, las galletitas de la sorpresa, desde aquel chalet a horillas del “Mar del Plata”:
-¿Abuelo por que brillan las estrellas? ¿Puedo coger una con mis manos?
- ¿Porque no Natalia? Agárrala con la mente, cierra los ojos, siente como entra la luz del sol tras el cristal y se queda atrapada en el salón. Sujétala Natalia, como una fruta escarchada en un amanecer del Mar del Plata en pleno invierno.
- ¿Abuelito, las estrellas son únicas, son como las personas, diferentes entre ellas?
- Son iguales desde la lejanía, dispares y distintas si las utilizas en los sueños, según para lo que las utilices en ellos. Porque las estrellas pueden ser fugases, pero nosotros dos seremos al lado de la abuelita eternos, desde el recuerdo no habrá distancias. Las estrellas son piedras de rosetas ardorosas y crepitantes. Nosotros somos polvo de estrellas, la luz que se filtra por entre las nubes su envoltura, nuestras esperanzas la cubierta impermeable bajo la lluvia, tus lagrimas los cantos de sirenas deletreados entre los surcos de tierra en pizarra viva.
Natalia a sus once años ya cumplidos miraba sin descanso esos luceros dejando correr su imaginación, al azar el destino, desde la imaginación estructurada, efecto a su pasión por la lectura. Eso le provocaba escapes de conciencia, entradas gratuitas a mundos imaginarios, con artistas estelares, príncipes de leyenda.
Recostada en el prado, en noche de abril, Natalia imaginaba de forma distinta las siluetas de varios cometas junto al amigo de siempre. Su abuelo, con ella nada severo, auque fuera un policía serio y disciplinado con toda una carrera de fama en irritable cascarrabias. El silencio la ayudo a llegar a la ensoñación de nuevas esperanzas, ilusiones creadas entre notas musicales de fondo, un hilillo anclado en alucinaciones propias de la edad, en los comienzos de los ochenta: “La luna sobre Tánger, velaba la noche de Ala cuando nos encontramos en el cavaré del Chellar. Cruzamos las miradas, te dije /Salam alekom/ pero el recepcionista nos dijo /At this moment no room/”. La magia de Aute se vio interrumpida por sonidos de sirena a lo lejos, “mientras unos policías perseguían a Alí Baba”. No muchos años después alguien te recordó “desnuda, bajo el cielo protector, tomando té, adormecida sobre tu chador”. Fue cuando te amaron por primera vez “en las terrazas del Hafa Café”. “Subimos monte arriba, por sendas de flores de azahar”, un príncipe en la colina, miraba a lo lejos el mar”. Te recordaron siempre, “desnuda bajo el cielo protector”, adormecida bajo el calor, entumecida al despertar, letargo al encuentro del primer amor, desde las terrazas de su corazón. Todo inundado por un “aroma de cuero a la menta con hasch”. Era tú príncipe desde ese rincón del café, por la ventana se filtraba el azul del mar como sus ojos, te observaba fijamente, sin pestañear, “se acerco a la mesa con ojos de vil seductor”, te cautivó, sonido de su voz, a mil llamadas distintas, golpeo firme sobre tus sentidos, atractivo hechicero escondido y tapado entre sombras de noche estrellada, al acecho del tesoro de tu inocencia.
Esos son los sueños de una diosa, de una niñita que luego sería por dentro de lo más hermosa. Natalia escribiría estos sueños un poco más tarde, despiertos y desarrollados todos los sentidos, en su diario de doce años, para mantenerlos por siempre en su recuerdo, para que no se le escapasen, al igual que se habla en la oscuridad al que uno ama, pero invisible, perdido en el tiempo. Como cuando las palabras del amor han sido retenidas demasiado tiempo, arrancadas se derraman una a una por el suelo, hacia la insidia y la hiel más dolorosa, quieta y fija, que se aloja solo en su frágil memoria. El adiós invisible, del príncipe amado, del único y verdadero amor que más tarde llego y marco para siempre la vida de otro, impregnado al suyo, único, indivisible a su persona, dos son uno, como aroma de marca cara, esencia de lo inasequible, encantos reservados al poder impagable para muchos. Martina Valentino fue su nuevo signo, lema de guerra, distintivo de la fama, masajes sin nombres, palabras de amante, fuego del cuerpo, brazas fuertes sin calor en el interior más profundo. Ya no había noches con estrellas. Las noches eran oscuras, y los astros fueron separados de las sombras, el crepúsculo fue arrancado al ocaso, la decadencia se esfumaba entre mentiras formuladas para si misma. Al final convirtió a muchos como sus carceleros de sus sentidos. Entre la flor de la ira, de nuestros propios sentimientos, paso drástica, al rotundo egoísmo de los pecados, llevados sin razón por el simbolismo de lo que realmente alguna vez amamos. Pero el tiempo cambia, los amores navegan hacia la brisa del Mar del Plata, perdiéndose hacia el infinito de la que una vez fue nuestra inocencia, la inocencia de la que fue presa un día, Natalia, hoy Martina Valentino.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Desde el reflejo de tu cara



Ya es tarde para olvidar tu rostro, después de tantos años, el viento vuelve a traer las ilusiones que se llevo sin permiso, la espera no sirve para nada, solo los sentimientos del deseo los llevan hacia la resaca de la que mueren las olas, mi mar es el océano que nunca llegué a ver, el querer tener a un ángel como tu entre mis brazos, el de compartir un mañana entre tus risas absurdas de niña bien.
Ayer observaba del reflejo de tu cara, del brillo de tus ojos la energía y la fuerza que se desprende de tu energía, la fuerza de tu lucha, la pasión en cada uno de tus actos.
Era frío. Había algo de hielo en nuestro encuentro.  No se disipó nunca por tu parte, porque no es igual la energía y la forma de implicarte en cada uno de los actos que pones en tu rutina que la ambigüedad artificial que va automatizada al hecho de realizarlos en la coctelera agitada, de la mezcla de tus propios sentimientos.
Llegue por unos momentos a un cielo de ultratumba. A un estado de ancestros.  A un éxtasis de locura, pero acompañado de unas gotas de lujuria. La fuerza de tu carne se empequeñecía, perdía su fuerza, mientras mi cuerpo se encendía al explosionar con el éxtasis, como se van renovando las fuerzas, con tus actos sexuales, se renueva la tierra mojada, con su perfume húmedo, con su luz fuerte y nítida, escarcha de un amanecer de diciembre.
Hacer sexo es como jugar a vampiros, arrancar a mordiscos nuestras bocas, quedarse sin saliva, recibir sin dar. Aceptar que te lleven, sin saber que estas siendo conducido.
Hacer sexo contigo, es llegar a amarte, engañado desde el principio, es entregarse al deseo que buscas de la otra parte,  que provocas como inigualable amante, pero sin ser amado en realidad en tus profundos deseos.
Conocerte es empezar a no saber nada de ti. Buscarte, es perderse en un bosque, en una selva, en un lugar sin sentido, y llegar a sentir a la vez que el cuerpo arde, que la piel se estremece por que tus labios la están tocando, al encuentro de un laberinto del cual no se sale.
¿Que será descubrirte?  Cual será esa sensación, ¿terrorífica, desconcertante, amable, abstracta, inverosímil? ¿Será salir de un mal sueño, de una falsa esperanza?  Me lo pregunto porque no llegue a estar dentro, dentro de ese otro plano, de ese otro mundo que es penetrar en el abismo “de ser uno en la forma de dos”, del interior de tus entrañas, de ese templo místico que debe ser tu cuerpo, que es tu espíritu.
Es tan profunda, con tanto sentimiento, con tanta fuerza en lo que desea, que me recuerda a la tierra, a la madre. A esa madre que se desparrama por el infinito deseando encontrar al hijo que aún no llego.  A esa madre que ve la foto de un niño y se extrémese. Que grita. Que suspira. Que empieza a cambiar de actitud, y deja su papel, y comienza a ser mujer, empezó a ser ella misma.  Empezó a salir la no actriz, la mujer, la madre, la señora, la cómplice, esa amiga. A partir de ese momento, ya no era la dama del truco – trato, la hechicera de flujos, de bálsamos, masajes, cremas, y caricias. A partir de ese instante se veía a la tierra, al planeta tomando su imagen desde fuera, desde el espacio lleno de estrellas, pero a la vez ancestral, en la imagen misma de una mujer de siempre, desde que el mundo es mundo, desde que nuestra especie es como tal, era la madre que lleva en su interior la otra semilla, era el instinto hecho realidad en su expresión”.

viernes, 21 de septiembre de 2012

LA MAGIA DE JULIO IGLESIAS



Es verdad que a Julio Iglesias no se le respeta como uno de los más grandes de la canción. La gran pena es que en el resto del mundo si que se le toma en serio. Nadie como el escribió al amor, a la pena de un adiós que merecía la pena. No le hicieron falta aspavientos en el escenario. Ni te tengo ni te olvido. Me olvide de vivir. No me vuelvo a enamorar. No tuvo que saltar, y ponerse loca desatada entre aspavientos, como su paralelo dentro del tipo de cantantes de la época, como si que lo hacia Rafael.
Si sus letras llegan a la mujer de siempre es porque tocan el fondo de la interesada, ese que tantas veces reivindican a sus parejas. Con un gesto, con una caricia, con un sentimiento. Cariños para dar, casi siempre a hombres que no saben apreciarlas. Ni ver si quiera el fondo que guardan dentro de su alma. No poder seguir contigo, ni poder vivir sin ti. Esas frases cuyo significado tan bien conocen las mujeres. Mensajes cifrados para ellas que quedan para la eternidad. Querer y perder. Mujeres que siempre estuvieron solas, aunque seguían casadas, al lado de una sombra llena de desprecio. Canciones que les enseñaron lo que querían encontrarse algún día y nunca lo consiguieron. La música les enseño lo caro de ser feliz, si el precio es el dolor.
Con Julio Iglesias descubrimos muchos hombres lo sencillo del destino. Lo cruel de una mentira, cuando se ama por amar, que el amor se hace rutina. Con Julio supimos muchos hombres cual es el dolor de una mujer, lo que esconden dentro de su amor, supimos de sus sueños, aprendimos con sus inquietudes, descubrimos amanecer abrazados a sus cuerpos y darle el valor al momento. Llegamos a ver el baúl sin fondo de sus corazones repletos de inquietudes. Sus miles de sentimientos que guardaban desde hace tanto, desde el silencio, necesitaba que le dijeras, te quiero, de veras, aunque ella ya lo supiera. Que las mujeres piensan en el destino que no les haga esperar. Su tiempo es igualmente oro. Ponerse solo un poquito en su lugar y escucharlas es más que regalarle flores. Son distintas porque sienten sin límites, en ocasiones demasiado.
Igualmente enseñan sus letras, algo que desgraciadamente pasa desapercibido para muchos hombres que son amados. Sus líos, sus misterios, las auto preguntas que se realizan a si mismas. Que a una mujer le gusta beber en las fuentes del placer, hasta comprender que no era a el a quien amaba, locuras solo por ellas, las que no tuvieron. Más ese tiempo que perdió ha de servirle alguna vez cuando se cure su herida.
Con sus canciones descubrí tantas y tantas cosas del amor. Que es mejor querer y después perder, que nunca haber querido. Aprender que un abrazo es descubrir que te pueden querer igual que ayer, como la primera vez. Que si ella algún día se va, se llevará de un solo momento la eternidad, que no habrá ya nada, las sombras serán tus compañeras, si se va. Rememorar y actuar. Con Julio se descubren mundos nuevos. Como una mujer no descansa por un poco de su atención, por un trozo de su vida, por un beso nada más, por un roce de su boca, cualquier felicidad seria poca por un poco de su amor. Pensar ser las dueñas de sus besos, y tener sus caricias. Es bello imaginar como sería engañar al corazón con la mentira, solo por un poco de su amor.
Cuando ha alguien que nos enseña estas cosas en sus canciones y apenas sale en los medios es que no se le valora y encima, para colmo es nuestro, Español. Siempre iba presumiendo por el mundo, en China, Japón, como si fuera la Conquinchina. Cosa que no hacia Rafael y aquí nos hemos vuelto locos con el.
¿Quien ha explicado mejor al amor? Pues no solo son palabras que se dicen al asar que se dicen sin pensar, al sonreír, al abrazar. Se va buscando a quien amar, y cuando llega, llega tarde porque ya hay alguien en su lugar. El amor no sabe de fronteras, de distancias, ni lugar, no tiene edad puede llegar. Cada día más necesito saber de ti y luchar los dos por el mismo amor más y más.
Esas cosas, son las que más valora una mujer, sin modas, las de siempre. Ellas necesitan cada día más saber de ti. Tenerte a ti. Pocos les preguntan de alguna manera cosas como estas: ¿Preguntas si te quiero de verdad? ¿Si en la distancia necesito tu cariño? Si me preguntas yo te quiero contestar que para mí, eres el sueño más querido.
¿Que cuesta decirle esto alguna vez a la mujer que te ama?
El amor no son palabras que se dicen al azar, sin pensar, sino que se dicen al sonreír, al abrazar. Tú me hablabas del amor y yo aun podía sonreír y ahora te alejas de mí. Le he pedido al silencio que me hable de ti, he vagado en la noche, queriéndote oír, y al murmullo del viento le he oído decir tu nombre, GWENDOLYNE...
Ellas necesitan oír estas palabras alguna vez. Por eso quizás el mundo gira y gira, y sigue con sabia nueva, la que llevan en sus entrañas, en su mente, en su sentir.
Ellas son mágicas en estos momentos, y solo como ellas podemos descubrir un nuevo sentir, un sonido nuevo en el mundo, el que nos pertenece a todos pero solo lo transmiten ellas.
Ahora se, si fuera mujer, porque me enamoraría de un hombre que pensara así. Con la magia de Julio Iglesias...

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ayer tuve un sueño a lo Luther King



 Los niños vivían la era NINI, ni estudian ni trabajan. A un tal Rajoy le dio por subir hasta hacer pipi en la bañera. Las niñas ya no querían ser princesas, sino protagonistas de Sálvame o vivir una tórrida aventurilla en el Gran Hermano. Iba a la playa y había bandera negra. ¡Que vienen los piratas del Caribe de Carruana, peligro el Peñón podría tener bases secretas de marcianos! La vecinita de enfrente viste a lo años 60, vuelven a la moda, si se fueron alguna vez, y para colmo es rubia, con minifalda, piernas de auto-vía al infierno, y otras cosas de....
Ayer tuve un sueño, los comunistas volvían a arrasar lo que no era suyo, y a cogerle manía a la duquesa de Alva. Una monjita del sagrado corazón tocaba en los comedores de caritas diocesana música rock dejando en el paro a los Iron Maiden.  Sus majestades creaban una pagina Web nueva, pero ninguno se ve ya con Maribel ni para tomar un café, ni con Mona Lisa para visitar el museo del Prado. Ya ni la CIA tiene guión, el eje del mal es Kiko Matamoros y una tal Carmele Marchante, falta el Mariñas para terminar de formar los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Hasta Pedro Almodóvar hace dramas en blanco y negro, el rojo putón se marchito en el armario, pues ya nadie entra en el, todos están fuera con Dámaso, un ex-gran hermano, cantando coplas junto a Manolo Escobar. Soñé que era una chica Almodóvar con Tacones Lejanos. ¿Que he hecho yo para merecer esto? Para vivir en estos tiempos “Los Dioses deben de estar: Locos, Locos, Locos”. La salida de este laberinto es imposible siempre entre impulsos distintos, la ley del deseo se marchito hace tiempo entre monstruos nuevos. Los horizontes de grandeza están en un plató de tele 5. Los andaluces progresistas se quejan del imperialismo insufrible del PP y ellos llevan más de 32 años en el poder, no se les va ni con agua caliente los ERES, y aquí solo hay miradas para otro lado como las del caso Gürtel. Las Mil y una noches, no las cuenta ya Sherezade, sino un tal Jorge Javier por las tardes y en Sálvame de Lux los viernes por la noche, con el los chicos si que quieren ser princesas, ellas se lo dejan a ellos, traslado de poderes. Dicen que la próxima canción del verano que acaba será “No me gusta trabajar” eso para los de la oposición que parece que tienen otro sueño, con la que esta cayendo. Hollande es mucho para ellos, pues de políticas de la vieja guardia de izquierdas no se ve ni un resquicio del pasado que al PSOE tanto le gusta. Para ellos Largo Caballero era un angelito de las Checas, un chico que pasaba por allí, como el que no quiere la cosa. La vieja Republica nunca morirá en sus miras políticas, el reflejo de Negrín queda patente en Rubalcaba, el último delfín que nada entre el caos socialista. Mientras la republica de Robespierre se auto despescueza así misma en la memoria de la guillotina, muere para siempre con Hollande, pues con el la evasión de impuestos no existe, los nobles no los señalan con el dedo sino con el fisco, se reparte la riqueza sin violencia, y todos en Francia son más iguales. El presidente francés afeita a lo Fígaro, la yugular de los poderosos, a las grandes fortunas les pasa revista, mientras que Zapatero daba más que miguitas de pan a los banqueros y a los empresarios les regalaba el chalet de la Moraleja. El botín de guerra no era para el pueblo, un bien público, sino para Botín el banquero Emilio, “El Banquero Rojo”, intimo amigo del socialismo español. Los cuñados también quedan en casa, dirigentes jesuitas y demás bufones de la mafia, rescoldos hoy de Bildu.
Ayer tuve un sueño, y me gustó despertar de el.